Lo que nunca te dijeron acerca de las emociones negativas

emociones negativas

Vivimos en una sociedad en donde a toda costa se busca suprimir las emociones negativas y se pretende sentir emociones positivas todo el tiempo. Como si fueran tabú.

Son emociones que siempre se evitan, porque es más fácil evadir el dolor y la realidad, que enfrentarlo. Tal vez te enseñaron a reprimirlas: “los hombres no lloran”, “levántate que no ha sido nada”, “eso no se toca”, etc.

Sin embargo, son emociones que forman parte de la vida. Lo que quizás nunca te enseñaron, es cómo gestionarlas de forma efectiva para que no te impidan seguir adelante con tu proyecto de vida.

En este artículo quiero explicarte algunas cosas que no te dijeron acerca de las emociones negativas, y cómo las puedes utilizar a tu favor para impulsar tu vida. Adelante!

En primer lugar, debes tener en cuenta que las emociones negativas son parte del yang de la vida. En mi caso personal, yo pretendía que la vida fuera perfecta y sin dolor. Me mantenía en una burbuja.

Cuando todo iba bien, entonces era la persona más feliz y optimista, pero cuando las cosas en mi familia empezaron a ir mal, por una serie de motivos, entonces me convertí en una persona negativa. Pesimista. Un ave de mal agüero. Al punto que alejaba a las personas de mi, por mi carácter serio y melancólico, falto de esperanza.

En el momento en el que me permití sentir esas emociones, sin temer lo que pudiera llegar a pasar, fue en ese momento en el que me sentí en total libertad, porque comprendí que muchas de esas emociones no eran mías, aunque me ayudaron bastante para crecer como persona.

En segundo lugar, debes reconocer que tú no eres tus emociones. Esto se debe a que las personas etiquetan en base a lo que ven por fuera, pero casi nunca se toman el trabajo de ver más allá.

Por ejemplo, decir que eres una persona criticona, enojona, negativa, rencorosa, etc, cuando no conoces lo que esa persona vive en su día a día, es definir a una persona por la forma como se expresa, que casi nunca coincide con lo que realmente es.

En el libro El poder del ahora, de Eckhart Tolle, se hace una continua referencia a la forma como tu mente se  identifica en el pasado y en el futuro, viviendo deprimido y ansioso. Es como un péndulo. Oscilas entre un punto (el pasado que te deprime) y el otro (el futuro que te hace estar con miedo). Pero ninguna de las dos representa el ahora.

Cuando no eres consciente del momento presente, vives perpetuando el pasado. Tú no eres tu pasado! Clic para tuitear

Algunas emociones negativas, como la culpa, la vergüenza, las lamentaciones, el resentimiento, las quejas, la tristeza y la amargura son causadas por estar pensando en el ahora que fue hace unos minutos, y que en este momento es pasado y falta de presencia.

Otras emociones negativas, como el estrés, la ansiedad, la preocupación, etc., son causadas por el ahora que aun no ha llegado, y que en este momento podría definirse como futuro, y poca consciencia del momento presente.

En muchos casos he comprobado que todo aquello que temía que se fuera a hacer, y que me fuera a afectar, de una u otra forma, se cumpliera.

¿Y adivina qué? ¡Jamás se cumplió!

Por ejemplo, cuando viajé por primera vez a otra ciudad, temía mucho que me fueran a robar. Medía cada cosa del trayecto, vivía muy pendiente de quien se acercaba y quien no, de tal forma que no andaba pendiente del viaje, sino de mi seguridad, a tal punto que me perdí de cosas valiosas que hubiera podido percibir de mi viaje, de no andar tan prevenido (eso sí, sin ser tan descuidado).

Y muchas veces nos quedamos en un bucle infinito, respirando el odio que tenemos hacia esa persona, situación o cosa que nos hizo enojar.

Muchas de esas emociones provienen de nuestros padres o guías. Tienen las mejores intenciones; pero te contagian. Por ejemplo, los miedos de tus padres, aun con la mejor intención de protegerte, en realidad te terminan contagiando. Este video lo ilustra con mayor claridad:

La mejor forma de liberarnos de nuestras emociones negativas, no es negándolas, ni reprimiéndolas. Es enfrentándolas. Clic para tuitear
  1. Conoce su origen: ¿en realidad, esto que estoy sintiendo ahora… me representa? Si la respuesta es no;
  2. A continuación, procura entender por qué lo sientes: Es por algo que alguien más te dijo o la forma como te hizo sentir?
  3. Además, descubre qué lo desencadenó: ¿fue una situación concreta?

Por último, cuando descubras qué es lo que te hizo sentir mal, que no te permite dejar de pensar en eso, entenderás que ese tipo de emociones son parte de la vida, como el yin y el yang del que hablaba al principio.

Si bien son parte de la vida, lo que nunca debes hacer es quedarte enganchado en ellas de forma indefinida.

Y las razones son simples:

Cuando te enganchas con una emoción que sucedió en el pasado, es algo que ya no puedes controlar. Además, gastas energía que te deja exhausto pensando en lo que hubieras podido hacer mejor, pero que no lo hiciste, lo cual te lleva a un exceso de pasado.

Antes, no entendía esto… pero ahora que lo entiendo, procuro utilizar el pasado de una forma más inteligente, aprendiendo de sus lecciones y cambiando su significado; de esa forma agradezco el presente y evito la proyección continua y compulsiva hacia el futuro, viéndolo con emoción, en vez de verlo con temor.

Si tienes miedo, no importa; porque el miedo, en vez de paralizarme, me motiva a actuar.

Y lo que antes era una emoción negativa, lo utilizas como un trampolín para impulsarte con FUERZA hacia adelante.

¿Has aprendido algo nuevo en tu vida sobre las emociones negativas? ¿De qué manera transformas las emociones negativas en tu vida?

Te leo en los comentarios!

Andrés de León.

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