El merecimiento no es encontrar la gloria en el sufrimiento [POST REFLEXIVO]

merecimiento y sufrimiento

¿Has escuchado la siguiente frase?

El sufrimiento es efímero, la gloria es eterna.

¿De verdad… te crees (el significado de) esta frase?

Si yo fuera tú, cuestionaba dos y más veces lo que esta frase dice. O, mejor, lo que pretende significar.

¿Has visto como una frase como esta nos lleva a pensar que si las cosas son adquiridas con tremendo esfuerzo y sacrificio son más válidas que si las adquirimos con el menor esfuerzo posible?

Pues bien… en este artículo quiero tratar algunos puntos que te ayudarán a desmitificar el hecho de que encontremos gloria y gozo en el sufrimiento innecesario.

¿Queremos lo que no podemos tener?

La televisión y la cultura popular nos han hecho creer que para lograr algo debemos esforzarnos, y dar hasta lo imposible, a fin de que eso que tanto anhelamos nos caiga del cielo y “se dé el tan esperado milagro”.

Una canción del compositor de salsa, Gilberto Santa Rosa (Si no me ven llorando), dice que “para encontrar felicidad tenemos que sufrir // no va a ser facil conseguir lo que quieres lograr // y para conseguirlo tienes que buscar”.

Recuerdo haber escuchado esta canción múltiples veces, hace muchos años, repitiendola muchas veces… creyéndome el cuento de que para merecer algo, tengo que sufrirlo.

Así es como nos creemos otro cuento más, y es que de eso tan bueno no dan tanto.

Es decir, dejamos de tomar acción muchas veces en oportunidades tan buenas, que no creemos que sean para nosotros porque estamos habituados a tomar el camino del sufrimiento innecesario para lograr algo, y es así como nuestras vidas se vuelven una telenovela dramática, de la cual otros que no sufren tanto, lo toman sin mayor demora.

Y, respondiendo a la pregunta: cuando queremos lo que no podemos tener, al grado de obsesionarnos con ello, inconscientemente lo estás poniendo en un pedestal. Nos esforzamos demasiado para conseguir eso que tanto anhelamos, que cuando obtenemos, así sea, una probadita de “eso” (llamalo una entrevista para un trabajo deseado, la llamada de esa persona que te gusta), nos creemos los dueños del mundo, y nos alegramos de que nos den “migajas”.

Hacer las cosas en el marco mental del sufrimiento por merecimiento solo trae más sufrimiento inmerecido. Clic para tuitear

Es un círculo vicioso.

¡Basta ya de sufrir para merecer!

Mientras buscaba la foto para este post, encontré una frase que me dejó impactado:

Algunas veces, tienes que olvidar lo que quieres para recordar lo que realmente te mereces. Clic para tuitear

Suena muy crudo, pero es así. Te mereces la vida que quieres.

Normalmente, el que “sufre” por conseguir lo que quiere, es porque se ha descuidado tanto en si mismo que se esfuerza demasiado porque el mundo le preste atención.

Es un soñador romantico de telenovela. Y, si las estás viendo, no deberías estar leyendo ni este post, ni estar en mi sitio web. Cierra esta ventana, y ya te vou a decir por qué:

Y, debo decirte que, si planeas comprar el ultimo modelo de tu auto preferido, salir con esa chica tan popular y despampanante que todos quieren, y tener ese super-sueldazo, ese super-cuerpazo, pero a duras penas ahorras, no trabajas en ti mismo, aún vives con tus padres, y no tienes ni el más mínimo sentido del “verdadero esfuerzo” para hacer las cosas por ti mismo, entonces dejame decirte que es mejor que lo olvides.

Si! Olvida eso que tanto quieres para recordar lo que te mereces: un carrito, una noviecita, un sueldito y, por ende, un cuerpito tan débil y enclenque, que nadie va a respetar y que todos se van a pasar por la faja.

Si de verdad quieres eso que tanto sueñas, vas a tener que trabajar en ello, pero por las razones correctas, y esas motivaciones no están allá afuera…

Deja de hacer las cosas motivado por otros

Para dejar de hallar el merecimiento en el sufriniento, cambia el enfoque: olvidate de los demás, y acuerdate de la persona más importante en tu vida: ¡tú mismo!

 

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No es nadie más. . Muchas veces nos preguntamos por qué la gente no nos quiere y por qué son como son con nosotros, y el tema es que si no te amas a ti mismo primero (eso implica el aceptarte con tus virtudes y defectos, ponerte a ti mismo en primer lugar, y trabajar cada dia para ser tu mejor versión, porque con solo aceptarte no basta), ¿como puedes amar a los demás? . Así que, el amor de tu vida no es la otra persona a quien tanto dices querer. Ese amor debe empezar por ti mismo, para que así aprendas a dar. . Comenta si estás de acuerdo 👇 y no olvides etiquetar a tu amigo(a), unidos seremos más fuertes 🤝 . . . . . . #AmorPropio #TextosPoeticos #FrasesSabias #FrasesQueInspiran #PiensoEnPositivo #FrasesBonitas #AutoayudateOnline #EscritoresDeInstagram #SuperacionPersonal #DesarrolloPersonal #Frases #Amate #CitasEnEspañol #FrasesParaCompartir #AccionPoeticaFrases

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Deja de hacer las cosas para agradar a esa chica(o) que tanto te agrada, a ver si te presta atención.

Los cambios deben nacer de tí, porque eres tú quien quiere tener una vida mejor. Porque eres tú quien ambiciona cada día más, y más. Por tí, y para tí. Está bien que, al inicio, te inspires  en esa persona y sus logros para tener un referente, pero lo que NO ESTA BIEN es que esa persona te entre a gustar tanto, que dejas de hacer las cosas porque te nace hacerlas, para hacer las cosas porque quieres complacer a esa persona.

Anthony de Mello lo decía en esta frase:

La aprobación, el éxito, la alabanza y la valoración son las drogas con las que nos ha hecho drogadictos la sociedad, y al no tenerlas siempre, el sufrimiento es terrible.

Es muy curioso, pero una persona que no se gusta a si misma, y ve a otra que le gusta, busca “cambiar” para “agradar” a esa persona que le gusta. Cree que al esforzarse demasiado, va a hacer que esta persona cambie de opinión. Y esta persona ve en él: desesperación, falta de rumbo y propósito, necesidad de gustar, te han colocado en un pedestal…

Y sólo puede pasar una cosa: que te coloque en una zona incómoda, en la que es mejor no sacarte para que no “sufras”. El merecimiento por sufrimiento trae, curiosamente, eso a lo que los seres humanos le huímos: el dolor.

Y mientras más te esfuerzas por demostrar y gustar, más rechazo consigues. ¿Y sabes por qué? Porque no es genuino. Porque cuando esa persona se vaya de tu vida, por X o por Y razón, tu sufrimiento será terrible. Volverás a ser quien eras, sin que haya una razón poderosa para catalizar ese cambio.

Conviertete en tu prioridad, para que a nadie se le ocurra verte como una opción.

Tu derecho a merecer es propio. Es innato. No tienes porqué pedir permiso y someterte a una vida dura de luchas y penurias para así creer que te has portado bien en la vida como para que Dios se “moleste” en bendecirte.

Creeme: muchas personas en el mundo ignoran esto, y pasan su vida, precisamente…. ¡sufriendo!

¿Se te hacen normal escuchar cosas como: ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena, si ellos son buenos?

Si fueran tan buenos como dicen, no les estarian pasando cosas malas, sino cosas ¡buenas!

El problema es que (sin darse cuenta) se han puesto en el papel de víctimas.

Han cedido (inconscientemente) su poder, y las decisiones de su vida, en manos de otros que deciden por ellos.

Son simples títeres. Duele decirlo (eso sí que duele), pero es así.

Y la mejor manera de solucionarlo es recuperar ese amor propio y el empoderarte para saber decidir, para saber decir que NO a eso que no te favorece pero que has venido aceptando sin decir nada.

Redescubriendo tu valor personal

Cuando te colocas en la posición de víctima, es fácil decir que los demás son valiosos, mientras que tu no.

Cuando te colocas en esa posición, es cuando te cuesta recibir amor, porque no te crees merecedor, mientras que ese amor se lo dan a otro(a) que no se anda con tantos complejos mentales que tu.

Toma una hoja de papel, y a continuación ponte a pensar que es lo que te hace único. Luego, anótalo. Así sea lo más elemental. Lo más sencillo. Lo que sea.

Ahora, colocate en una posición de responsabilidad: tanto tú como todos los demás que veías “mas valiosos que tú”, hace unos párrafos atrás, ahora son igual de valiosos. ¿Por qué? porque son seres humanos. Con los mismos talentos y habilidades. Y con capacidad de desarrollar muchos más. Toma consciencia del valor que hay en ti.

¿Qué te hace pensar que eso que te hace único ya no vale nada y por eso mereces vibrar en carencia y sufrimiento?

Si la vida es tu derecho, ¿por qué vienes a ganarte la vida?

¿Qué te hace creer que no mereces tener mejores cosas, en un mundo en donde hay mas de 7000 millones de personas, en donde ves algo grande, como algo tan pequeño, cuando lo miras desde el cielo?

Con tanto espacio para todos, ¿crees que existe lugar para el sufrimiento?

¿Ves cómo cambian las cosas?

 

 

 

 

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